Man kann vom Dichten leben erst, wenn man längst krepiert ist. (Gustav Meyrink)

La caja de espejos – Reseña española

New Books in German en versión española:

En esta apa­sio­nan­te nove­la, sabia­men­te narra­da, sob­re la Gran Guer­ra, Poschen­rie­der ofre­ce un ori­gi­nal enfo­que del tema que pue­de resul­t­ar muy atrac­tivo para un amplio púb­li­co. Con­ci­sa y con­mo­ve­do­ra, esta »Caja de espe­jos« se mue­ve con toda flui­dez ent­re los hor­ro­res de los fren­tes de trinche­ras y el Múnich de la actu­ali­dad, don­de el joven nar­ra­dor va sum­er­gién­do­se cada vez más en las fotos, car­tas y repor­ta­jes sob­re la guer­ra lega­do de su tío abue­lo Ismar Man­ne­berg, ofi­ci­al ale­mán de ori­gen judío.

El bis­nie­to es un per­so­na­je sim­pá­ti­co, aun­que algo extraño. Tra­ba­ja para una mis­te­rio­sa orga­ni­za­ción –él cree que se tra­ta de una pant­al­la de la CIA– escri­bi­en­do infor­mes en ing­lés sob­re el tra­ta­mi­en­to en los medi­os de comu­ni­cación de asun­tos «de inte­rés para el Gobi­er­no de EE.UU.». Es con­sci­en­te de lo ridí­cu­lo de su fun­ción: la infor­mación que le cont­rat­an para envi­ar ya la ha pues­to dis­po­ni­ble antes la mis­ma pren­sa. Pero ent­on­ces el jefe deci­de digi­ta­li­z­ar­se, y así lle­gan a su fin los días en que el joven escru­ta­ba pláci­da­men­te periód­icos con los dedos man­cha­dos de tin­ta. Cada vez más dis­gusta­do, refle­xio­na sob­re los efec­tos nega­tiv­os de la tec­no­lo­gía digi­tal, y de ese modo recuer­da la caja con pape­les y fotos de su tío abue­lo. Al repas­ar­los, encuen­tra una mis­te­rio­sa foto­grafía de la «caja de espe­jos».

Des­cub­re ent­on­ces foros en inter­net para ent­u­sia­s­tas de la Gran Guer­ra como él, y así ter­mi­na ent­ran­do en con­tac­to con WarGirl18, que pare­ce entera­da de algu­na cosa que otra sob­re la mis­te­rio­sa caja y Karam­chand, el méd­ico que la inven­tó. Al princi­pio el nar­ra­dor duda de si con­fi­ar o no, pero finalmen­te resu­el­ve hab­lar con ella y acce­de a que se vean en per­so­na cuan­do le cuen­ta que tiene car­tas envia­das por su tío abue­lo.

Ent­re estas ave­ri­gu­acio­nes para saber más sob­re la caja de espe­jos se ent­re­la­zan pasa­jes sob­re la vida de Ismar en las trinche­ras. Ima­gi­n­an­do estar pro­met­ido, el hombre escri­bió una car­ta a su fic­ticia novia. Y le respon­dió. Impre­sio­na­do, pero tam­bién emo­cio­na­do, comen­zó a man­te­ner cor­re­spon­den­cia con la mis­te­rio­sa comu­ni­can­te. En esa mis­ma épo­ca empe­zó a visi­tar Karam­chand, que había con­se­gui­do devol­ver­le la salud tras ser her­i­do en com­ba­te, inte­resán­do­se cada vez más por el tra­ta­mi­en­to con la «caja de espe­jos» en que esta­ba tra­ba­jan­do el méd­ico. Todo ello le ayu­da a man­te­ner el domi­nio sob­re sí mis­mo en medio del caos de la guer­ra de trinche­ras.

El rela­to de la vida del nar­ra­dor en el mun­do actu­al y el de la de Ismar adquie­ren un creci­en­te parale­lis­mo según va avanz­an­do esta ori­gi­nal y emo­ti­va nar­r­a­ción, has­ta lle­gar así a un desen­lace intri­gan­te y, tam­bién, escalo­fri­an­te.